Con la línea dos de la EMT llegamos a la Playa de la Malvarrosa y al barrio del Cabañal. Un barrio con calles paralelas al mar llenas de casas dispares y con colores totalmente diferentes entre sí.

Visto desde el aire bien podría confundirse con una bolsa de “M&Ms”. La valentía y la lucha caracterizan a este barrio de vecinos que han peleado para que la idiosincrasia de sus calles no se pierda entre obras municipales y papelorios políticos.

El barrio del Cabañal fue al principio de su existencia, un vecindario de pescadores, dada su proximidad al mar. Hasta 1897 fue un municipio independiente llamado Pueblo Nuevo del Mar. Ahora, comprende los llamados Poblado Marítimos (Grao, Cabañal, Cañamelar y Malvarrosa).

En 1993, el núcleo del Cabañal-Cañamelar fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por su peculiar arquitectura popular y ecléctica. Por eso sorprendió al barrio que cuatro años después se propusiera una reforma interior del conjunto histórico. Casi el grosso del vecindario se opuso a la prolongación de la avenida aunque apoyaron una rehabilitación del barrio ante su obvia degradación. Tras la creación de la plataforma Salvemos el Cabañal y años de juicios y recursos, actualmente la Reforma se encuentra paralizada.

Una vez aparcado el conflicto, el barrio del Cabañal se pudo centrar en florecer en todo su esplendor.

Así, desde unos años atrás este barrio marítimo ha ido modernizándose y añadiendo glamour y modernismo a su manera de ser. Para empezar, se utilizó una de las antiguas naves industriales para crear la Fábrica de Hielo, un espacio ecléctico y peculiar donde cabe un poco de todo. Hay programación cultural, un bar y un food truck dónde pegar un buen bocado. Hay charlas, presentaciones de libros valencianos, conciertos e incluso ponencias universitarias.

En la línea cultural, en este barrio también está el TEM, Teatro El Musical, un espacio cultural público que ha reabierto sus puertas con la gestión municipal del Ayuntamiento de Valencia. El objetivo principal de esta nueva apertura del TEM es ser un centro cultural para servir al barrio y a sus asociaciones.


Ofrece talleres y actividades en las que quieren que participen todos los vecinos.
Por si fuera poco, también está por estos lares el Museo del Arroz. Ubicado en el rehabilitado molino de Serra, este museo consigue mostrar de una forma verídica y dinámica el proceso de industrialización del arroz a través de toda la antigua maquinaria restaurada.

El barrio del Cabañal también acoge tres de los mejores lugares vintage para comer de toda Valencia: Casa Guillermo, Casa Montaña y La Pascuala. En Casa Guillermo encontramos las mejores anchoas habidas y por haber (al menos por nuestra tierra) mientras que en Casa Montaña hay tapas clásicas del mar de una calidad exquisita. La Pascuala ya tiene su fama: bocadillos gigantes a precios mínimos. Aunque hay más variedad como Tasca la Reina, Bar Cabañal o La Paca.

Al paso que va, el Cabañal y sus alrededores se convertirán en el lugar más de moda para salir. Además, a su atractivo se suma el hecho de que la playa y el paseo marítimo están a pocos metros. Playa, comida, museos y cultura, ¿alguien da más?

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